Varios
La acción fluvial ha erosionado las calizas cretácicas y jurásicas -que forman cerros testigo como el Budo o Santa Lucía- y al exhumar las arcillas y yesos trias icos ha creado un amplio valle.
Este río alberga un soto compuesto por vigorosos chopos cabeceros y un seto arbustivo con zarzas y endri-neras -los bosques de Ejulve-, habitat de ruiseñores, cucos y oropéndolas.
Desde la loclidad de Ejulve hay que buscar las marcas de GR que llevan a las nuevas escuelas. Al salir, el descendente camino pasa entre unas casas viejas y el cementerio. Antes de terminar la bajada aparece un cruce con señales, debiéndose tomar el sendero que lleva a Molinos (GR 8.1) y que cruza entre bancales y parcelas cercadas con paredes de piedra. Pronto aparece una fuente y un desvío que se toma a mano izquierda y al poco se alcanza el río Guadalopillo.
Más adelante, hay una fuente, un panel del parque fluvial y un área recreativa armoniosamente integrada en la chopera. Cuando las resistentes calizas cierran el paso del río, el valle se estrecha.
El camino cruza el río y, al poco, será abandonado para tomar una senda que se introduce en un denso carrascal que va a media ladera por la margen izquierda del valle. En amplios setos y huertos prosperan cornejos, endhneras y escaramujos ofreciendo cobijo a una abigarrada fauna. Ya se habrá llegado al Molino Alto.
Prosigue el frondoso e impenetrable soto de chopos cabeceros mientras que el carrascal se muestra cada vez más umbrío. El río traza una cerrada curva y continúa estrechándose. Las calizas jurásicas dan paso a unos rojizos conglomerados que forman enormes moles de suaves formas.
El PR-TE 57 asoma por el barranco de las Viñas (donde puede encontrarse la cueva del Abuelo) y ofrece un retorno alternativo y más corto hacia el pueblo. Sin embargo se recomienda continuar -atravesando un vigoroso rebollar- hasta alcanzar el Molino Bajo. En él puede apreciarse la maquinaria atrapada bajo el desplomado techo. Frente al molino una casa aprovecha como corraliza la cueva que se forma en un toba calcárea.
El sendero sigue al río a través de un precioso soto salpicado de prados. Pasa junto a algún caseto y entre un frondoso carrascal, con algunos árboles de talla notable. La alternancia de arenas y conglomerados en disposición horizontal crea escalones por erosión diferencial. Valle arriba remontan plantas termó-filas como la coscoja, el romero y el pino carrasco. Cuando aparecen los primeros cultivos ya se atisba la Venta del Cuerno. Aquí se toma un desvío hacia la izquierda que remonta el barranco del Muro entre campos de cebada y bosquetes de pinar. Cuando el valle se estrecha, el bosque desciende hasta el fondo. Rebollos, carrascas, coscojas, enebros y pinos (negral, rodeno y carrasco) forman un monte alto de un magnífico estado de conservación.
Aparece una caseta y, más adelante, una pequeña fuente. El camino remonta por el fondo del barranco entre cultivos, bancales abandonados y plantaciones de carrasca trufera. Paralelo a aquel discurre el antiguo camino -ya perdido- que estaba cercado por muro de piedras. El repecho es prolongado.
Antes de alcanzar la cabecera del valle viene un camino por la izquierda. En frente, se levanta Majalinos. Se alcanza ahora un páramo con bocha y carrascal abierto. Después se une un camino por la derecha y otro por la izquierda. Poco antes de salir a la carretera, una clara pista que desciende en dirección este (hacia El Budo) baja entre campos y acerca al cruce inicial del GR desde donde se remonta al pueblo.
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